viernes, 25 de enero de 2013

Llorar...
y con todas las ganas
dar a luz un grito
desgarrador e impetuoso
lleno de una congoja inquebrantable

Llorar...
dejar morir el sol
de los ojos
adormecer la sonrisa
amordazar la voz

Llorar...
entrelazar el grito
con el sosiego
de liberación infinita...
Querer volar a tus brazos
lejanos e infinitos
y solo verme en la oscuridad
con las alas cortadas.

lunes, 21 de enero de 2013

Mírame, hazme el favor
mírame y dime que ves
que es lo que me hace ser
esta irremediable imperfección
 Mírame... hazme ese favor.

sábado, 19 de enero de 2013

-Admiro tu forma de existir- le dijo el hombre a su lado.- frívola y desinteresada.
- A mí también me gusta- dijo sin siquiera mirarlo. Aquel hombre rió y se sentó en la cama, medito unos instantes antes de hablar.
- ¿Te has enamorado alguna vez?- Le preguntó 
- Jamás- respondió ella. El la miró, tal vez con pena o con envidia por no haber experimentado esa sensación de tenerlo todo o el dolor por haberlo perdido.
-Es una lástima.- dijo antes de desaparecer por la puerta con los ojos llenos de nostalgia.
-Sí- se respondió a si misma.  

miércoles, 16 de enero de 2013

Sus labios pronuncian una abreviación de mi nombre, no puedo evitar la sonrisa que aflora desde lo mas profundo, mis ojos se anclan a los suyos para tratar quizás de descifrarlo.
Amo esa forma de esconderse en si mismo, y esa inocencia que se transforma en seducción. Comprendo que mi oscuridad tal vez lo mancharía, pero evoco mi derecho al egoísmo por querer abrazarlo y que sea mío. Ese hombre me ha despertado una fascinación inexplicable, tal vez su poesía haya inducido a estas instancias o tal vez sea el hecho de que el sea todo lo opuesto a mí.
Quien sabe, la cuestión es que creo, acabo de descubrir mi corazón.
Arde su nombre
con furia en mi pasado
me apuñala incansablemente
la memoria

Su nombre,
que nada en las sombras
de lo que fuí
me tortura

Su nombre
que renace de los restos
por venganza.

domingo, 6 de enero de 2013

Lo encuentro,en el inimaginable mundo que existe en mi ceguera, puedo sentir que está más adelante y mi cuerpo no puede hacer más que intentar seguirlo. Camina lento pero firme y cada paso que se encontraba con la tierra era para mí desesperante. Corro hasta encontrarme al borde de un abismo, puedo verlo e inutilmente grito su nombre.
Él está ahí, en la incansable espera.

Me despierto de golpe acongojada y temblorosa, " no pude, no fui capaz de alcanzarlo"- pienso e intento volver a donde el me está esperando, aún sabiendo que era imposible.  

miércoles, 2 de enero de 2013

"Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigo de un instante de perfección"
Ernesto Sábato.