Reconozco en este agónico silencio que soy enteramente problemática, hasta con las cosas más estúpidas. Tengo,por ejemplo, una inexplicable adicción al café que me es casi imposible moderar, también fumo aunque muy poco, el tabaco solo anestesia mi ansiedad. Tengo 20 años, sufro regularmente de insomnio, estudio una carrera que no me convence del todo pero me gusta, se me han frustrado algunos sueños y se me han cumplido otros, tengo una conflictiva relación con mi madre y una muy distante con mi padre, tengo dos hermanos insatisfechos con su crianza y una tendinitis en la pierna izquierda que a veces me limita, fui poeta y en mis poesías regía la oscuridad el miedo y la muerte tuve en algún momento cierta complicidad por así decirlo, con ese oscurantismo que tan bien me entiende y creo que aún se conserva.
Tengo una larga lista de malas costumbres, morder mis uñas es uno, no llorar es otro. Soy bastante fría y cruel a veces, como si inconscientemente buscara algo de comprensión en ese ahogado grito que son mis actos.
Golpeo con los puños la pared cuando me enojo, me ayuda a descargar tensiones, he gritado antes con el cuerpo y aun lo hago. Me gusta jugar al truco, soy demaciado competitiva con esas cosas.
Ningún dios vela por mí, ya ni en mis propios versos me encuentro. Respiro y estoy viva, eso me consta pero a veces creo que solo reacciono por inercia.
Hay un espejo que he ha visto por ultima vez.