martes, 1 de abril de 2014

Rumores de noche

En esta poesía
de noche perpetua
hay un rumor a flores marchitas
que se deshojan 
en la espera

Un rumor
de pájaros enjaulados
que buscan la muerte

En esta poesía
hay un verso que vaga
en el desvelo que rompe
las horas y retarda el amanecer

La noche de Alejandra

" La noche tiene la forma 
  de un grito de lobo" 
            Alejandra Pizarnik


La noche
más que un grito de lobo
Alejandra, me parece
una mordida 

Una mordida de tiempo
de soledad y de silencio

Una mordida 
que nos hace sangrar
de locura
Aullar
en la desesperación nocturna
como lobos solitarios
a la luna

Escucharte

                                     A mi fanstama A.A
Escuchar tu voz
es traer de vuelta
los fantasmas
es abrirme a que tus sombras
me habieten, me desgajen y
me rompan todas las palabras

Escucharte es recaer
en el desvelo 
es divagar en tu voz
de perversa resonancia 
es llenarne de cenizas y preguntas
es dejarme llover en la poesía

Alba

Dormir...
en el amanecer 
que se refugia 
en tu espalda

Dormir 
en el desorden oscuro
de tu pelo 
en el suspiro anonadado
de mi piel apricionada
por las caricias del sol
en mi cintura 

El sol que te amanece,
me acaricia
y la noche que se perpetúa 
en tu voz
adormece las dolencias

Tu cuerpo, el mío
y la sonrisa.

Ruptura

La noche roía 
mi existencia
con la sola intención
de romper mi oscuridad
y abrir mi voz 

La nohe ha roto 
los cristales,
me ha desarmado

y es la misma noche
que te ha pedido
que recojas
los infames pedazos 
que me nombran 

La noche,
tu abrazo, el beso

termine por aflorar 
en el amanecer 
de tu poema.

Trascendencia

Atrapado en mi escritura
el grito de un adios
rompe el silencio
ya no me dejo morder
por la noche
ni me dejo violentar
por su oscuridad,
me dejo abrazar
fundir en su frescura
los versos que doy a luz

Versos que acrecientan 
la trascendencia de mi voz 

Hondo desvelo

Hurgar, casi con ultraje
en mi hondo desvelo, 
en la avidés de la ausencia 
del sueño que huye
escarbar en la oquedad
que descubre mi pecho
manchado del caoba 
que trepa la ventana 

Respirar el verso 
que anida en tu boca
dibujarlo en el silencio
de tu cuerpo
y dejar que aflore 
en la infinidad 
de mis poesías 

El río

En la claridad del río
se ahogan las voces
de la noche,
el agua las amordaza
me las arranca de adentro
y las mutila 

En el río
las palabras se me rompen
se desmigajan en la arena
y no se dicen 

El rio, la claridad del rio
en mis mis manos
se desnuda, se abre 
se vuelca y se dibuja
me llama 

El río se lleva la demencia
de mis versos nocturnos
me invita a ver el sol
nacer de mí. 

La voz

Mi andar solitario
en tu nombre 
mi andar en la plena
demencia de evocarte
mi andar sin voz
mi voz sin grito y sin palabras
mi voz sin mí 
mi voz marchita 

Mi andar que se quiebra
y espera en una calle
de faroles rotos
y luces partidas 
mi andar que desfallece 
en la humedad 
en la ausencia 
en el olvido.

La tarde

La tarde me cayó encima,
pesada silenciosa quieta.
Todo se deshacía en esa quietud
todo era peso inaguantable
lunas partidas al pie de la ventana

Me mordió las manos
donde moraba el poema
y él también se deshizo 
y tu cuerpo fue también 
tarde pesada, silenciosa y quieta
y tus palabras fueron también
peso inaguantable
y lunas partidas al pie de la ventana

La tarde muda y casi ciega
agrieta los silencios en tu boca
me trae un callado despertar de pájaros
astillas de agua
nubes solitarias
ausencia en la piel.

Pájaros

En el verano 
la noche no es tan fría
como para romperse
en nostalgias 

bebo de ella el rocío 
que disulve las llagas 
que dejó el invierno
con su nevar despiadado

respiro el beso
que calla las voces y el miedo
lo siento
como pájaros en la boca
que entre gritos
disuelven el olvido.

Te dejaré habitarme

                                    A V. F
Te irás y yo no te detendré
te irás sin saber
de estas palabras
Sin saber de mi voz
que interrumpe el silencio
a mitad de la tarde

Te iras y mutilaré 
cada lágrima
que quiera traicionarme
Te irás y no correré
en tu búsqueda
ni me refugiare en el pasado

Adios querida poesía
piel de versos blancos
y mirada oscura
te dejaré habitarme
la memoria 
te dejaré llover 
te dejaré vivir
en mis cuadernos
en mis silencios
en mis olvidos.

Desarraigo

Vivo sin hechar raices,
en las voces, las miradas
las palabras, las pieles

vivo en el desarraigo 
en la demencia 
en la noche que sufre

Me desplazo 
con fluir del viento
con el correr del río 
que susurra mi nombre, 
y vuelo 

Pero en el vuelo en el que vivo
no hay donde hechar raices 
no hay voces, ni miradas 
palabras o pieles  
todo se me vuela 
todo huye 

Por eso para mí
la noche
es inmortal 

La de la cruel dentellada

La de la cruel dentellada 
no quiere mordidas 
quiere susurros 
lunas que muden de piel
y lluevan poesía

La de la cruel dentellada
no quiere saber de garras
quiere caricias 
versos que se tejan en su cuerpo
y alzen la voz 

La vuelta

La casa de pronto
se sintió inmenza,
desierta y fría
como la muerte
habitada por la sombra
de una inacabable soledad

La casa de pronto 
me quedó demaciado grande
y callada como el tiempo,
como mi voz en el vacío
como los versos en la oscuridad 

La casa de pronto
se sintió ajena,
como si fuera desconocida
y ella también me vió
sin reconocerme

en ese momento supe
que la lejanía me sanaba 
que volver es imposible 
que mi regreso 
era corromper esa tranquilidad
tan desolada que era nuestra

Volver era una absurda
intrusión al pasado

Ramajes

Con las alas rotas
un pájaro se posa 
moribundo en mis ramajes
y teje ahí
su nido de muerte

yo lo envuelvo 
con mis brazos
de arbol seco
y el murmullo del río
me acaricia los pies 
firmes en la tierra 

En su gémido último
mi tiempo se detiene
el río calla
la tierra se agrieta
en el silencio 
y mis ramas partidas caen 
como lágrimas 

la noche llega con su bote
y llama al ausente para llevarlo
al otro lado de la costa. 

Amanecida

El amargo amanecer 
del café en mis labios
el golpe sordo de la lluvia 
en mi cuerpo

El bullicio natural 
del agua que se desnuda
y revuelve los pensamientos 

Duermo en mis palabras.