martes, 24 de enero de 2012

Luz

Una luz cobarde
me atajo en el camino
era tenue y pacifica
pero mis ojos
acostumbrados ya
a las penumbras de la calle
se inivieron

Sentí la brisa del puerto
arrancarme la piel
estaba sola,
y tu perfume sello mi voz
en la noche que te dibuja

No hay vegetación
que sobreviva a mi invierno
otra luz se asoma por el este
llegará con vos mi primavera.

Era la lluvia, mi voz

Respiré la escencia
que dejó aquella tormenta
sobre mi cuerpo
delicadas eran las gotas
que surcaban mi rostro

Caminé tranquila
con esa somnoliencia
que te atrapa después
de una larga noche sin dormir
Como arañando apenas
la realidad en el ensueño

Están húmedas las violetas
de aquel jardín
han huido de mi las palabras
se estremeció mi pensamiento
cuando te vi correr
con un paraguas.