La soledad se arrastra
en las patitas de un perro callejero
que busca abrigo
y el invierno duerme
en las manos agrietadas
de un errante que camina
harapiento de olvido
al encuentro de su nombre
La tarde hace de mí
un suspiro anónimo
un pájaro herido de viento
que busca dormir
tu abrazo puede saciar
la urgencia del rocío
por abrirme el pecho
para que anide el invierno