jueves, 28 de agosto de 2014

Fluir

Escrito en septiembre del 2013 

Fluye mi voz 
rota, carcomida 
abrazada por el olvido
se desliza entre las piedras
entre la hondura transparente
que se agita, que seduce, que da vértigo
yo la acompaño para que la soledad
no la silencie, ni la deje morir
yo me escondo en el caer
súbito de una gota
que se deshace
en el tiempo
en el verso
en el agua...

miércoles, 27 de agosto de 2014

Viento

Aquí duerme un viento
un río de voces
que corre veloz
entre mis versos

Es un viento
que desnuda las palabras,
que las abre
y las arrastra hasta mi boca
para que se digan
Para que corran con el río

que disuelve entre susurros
las llagas del pasado

martes, 19 de agosto de 2014

Para ser libre, hay que estar solo

Escribirte es lo mismo que llorar,
es lo mismo que gritar,
es lo mismo que morir mil veces,
pero aun así te escribo

y cada palabra en la que pienso
cada frase que hilo con mi llanto
muere con mi voz

anida el dolor en las hojas
de esas cartas
Que jamás te entregaré

Yo elegí la libertad,
y para ser libre
hay que estar solo...
ese es precio

Tanta libertad
termino por aplastarme
por llevarme por un camino
de placeres transitorios
y entregarme a lo fugaz

Nada de eso valió la pena
y es lo que me seguirá esperando...

Fantasmas.

Querido Fantasma

Hoy ya son tres meses de silencio
no has emitido ni un susurro
no has hecho movimiento
alguno para despertarme

y casi que te olvidaba...
ahí encerrado en mis cajones
en las palabras dormidas,
en mis cuadernos
polvorientos de abandono

Casi que te olvidaba...
hasta que vi la noche
la noche que grita mi nostalgia
casi borro tu nombre
pero ella me lo trajo de vuelta

En un rumor de hojas y ramas
que silvaban

y ese silvido...
ese rumor...
que era tu nombre
moría en mi garganta
se adentraba en las profundidades
más inalcanzables de mi pecho
y se hundía
y me ahogaba
y yo también moría con tu nombre
y la noche me vestía de ausencias



Domingo

Cada día después de encontrarnos, me despierto con un gusto amargo en la boca, me despierto sintiendo el peso de la soledad y el alivio de haberla calmado al menos un poco. Si tan solo estubieras aquí todos los días, si tan solo tus caricias no fueran para mí millones de pájaros que me cortan la voz, si tan solo tus besos no fueran pequeños puñales que se entierran en mi alma. Tengo que huir todos los días, de esta miseria, este andar atrofiado por la noche, de este silencio que me clava los dientes y me traga poco a poco. Tengo que huir por que mi voz se esta muriendo y no puedo gritar tu nombre, huir también de vos rumor de rio, ramajes secos que rasgan mi piel con cada abrazo. Pero estás en todas partes, no hay a donde huir y tu jaula se alza sobre mí condenándome al encierro, mi cuerpo enmudecido ve las flores marchitas que se deshojan en la lentitud de mi martirio. Cuando logro abrir los ojos ya estoy en el infierno y las llamas vuelven a quemarme, la voz se vuelve a cortar y el alma vuelve a morir. Así en un ir constante, siempre seducida por el abismo y siempre devorada por el. Siempre rota y quemada, siempre llena de sombras y silencios, de noches, de infiernos.