"Muero extrañamente... no me mata la vida, no me mata la muerte, no me mata el amor, muero de un pensamiento mudo...como una herida" Delmira Agustini
martes, 19 de agosto de 2014
Domingo
Cada día después de encontrarnos, me despierto con un gusto amargo en la boca, me despierto sintiendo el peso de la soledad y el alivio de haberla calmado al menos un poco. Si tan solo estubieras aquí todos los días, si tan solo tus caricias no fueran para mí millones de pájaros que me cortan la voz, si tan solo tus besos no fueran pequeños puñales que se entierran en mi alma.
Tengo que huir todos los días, de esta miseria, este andar atrofiado por la noche, de este silencio que me clava los dientes y me traga poco a poco. Tengo que huir por que mi voz se esta muriendo y no puedo gritar tu nombre, huir también de vos rumor de rio, ramajes secos que rasgan mi piel con cada abrazo.
Pero estás en todas partes, no hay a donde huir y tu jaula se alza sobre mí condenándome al encierro, mi cuerpo enmudecido ve las flores marchitas que se deshojan en la lentitud de mi martirio. Cuando logro abrir los ojos ya estoy en el infierno y las llamas vuelven a quemarme, la voz se vuelve a cortar y el alma vuelve a morir. Así en un ir constante, siempre seducida por el abismo y siempre devorada por el. Siempre rota y quemada, siempre llena de sombras y silencios, de noches, de infiernos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario