- A mí también me gusta- dijo sin siquiera mirarlo. Aquel hombre rió y se sentó en la cama, medito unos instantes antes de hablar.
- ¿Te has enamorado alguna vez?- Le preguntó
- Jamás- respondió ella. El la miró, tal vez con pena o con envidia por no haber experimentado esa sensación de tenerlo todo o el dolor por haberlo perdido.
-Es una lástima.- dijo antes de desaparecer por la puerta con los ojos llenos de nostalgia.
-Sí- se respondió a si misma.