Dormida,
cubierto el cuerpo con las sábanas,
sueña con el amor y la fría madrugada.
La lluvia ha hecho de ella
una brisa de invierno,
el pasado es una voz espesa
que se derrama por su piel
y gotea incansablemente lágrimas de sangre.
La oscuridad se teje
en el silencio de los ojos