Dormir...
en el amanecer
que se refugia
en tu espalda
Dormir
en el desorden oscuro
de tu pelo
en el suspiro anonadado
de mi piel apricionada
por las caricias del sol
en mi cintura
El sol que te amanece,
me acaricia
y la noche que se perpetúa
en tu voz
adormece las dolencias
Tu cuerpo, el mío
y la sonrisa.
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