martes, 1 de abril de 2014

Alba

Dormir...
en el amanecer 
que se refugia 
en tu espalda

Dormir 
en el desorden oscuro
de tu pelo 
en el suspiro anonadado
de mi piel apricionada
por las caricias del sol
en mi cintura 

El sol que te amanece,
me acaricia
y la noche que se perpetúa 
en tu voz
adormece las dolencias

Tu cuerpo, el mío
y la sonrisa.

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