La casa de pronto
se sintió inmenza,
desierta y fría
como la muerte
habitada por la sombra
de una inacabable soledad
La casa de pronto
me quedó demaciado grande
y callada como el tiempo,
como mi voz en el vacío
como los versos en la oscuridad
La casa de pronto
se sintió ajena,
como si fuera desconocida
y ella también me vió
sin reconocerme
en ese momento supe
que la lejanía me sanaba
que volver es imposible
que mi regreso
era corromper esa tranquilidad
tan desolada que era nuestra
Volver era una absurda
intrusión al pasado
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