Hurgar, casi con ultraje
en mi hondo desvelo,
en la avidés de la ausencia
del sueño que huye
escarbar en la oquedad
que descubre mi pecho
manchado del caoba
que trepa la ventana
Respirar el verso
que anida en tu boca
dibujarlo en el silencio
de tu cuerpo
y dejar que aflore
en la infinidad
de mis poesías
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