Me sorbe el abismo
que se abre en mí
como una herida
que ensombrece mi cuerpo
Tu voz de poeta
me recorre
con el filo de la noche
y los versos
se refugia en los silencios
que anidan en la inquietud
de mis desvelos
Te escondes ahí
en ese hueco,
en esa demencia
en esa sombra,
en ese abismo que me sorbe,
que me desgaja
en latir crujiente
de las horas...
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