Me levanté, con el cuerpo pesado, el alma fría ,las manos débiles , con el corazón manchado de alguna sensación que desconosco, y con el miedo muerto a mis pies, esparsido por el suelo.
Me levante, después de vagar por las ruinas filosóficas del pensamiento, después de haber atravesado el valle de la desesperación, después de haber comido del infame Edén de las culpas.
Me levanté después de una ardua refleción soñolienta. Me levanté con esa sensación que sienten todos a veces, ese frío que recorre de punta a punta el cuerpo, ese vacío que invade y perturba.
Quizás sea la única forma de entender un poco, este juego del universo.
Entender que no todo es para siempre, que el tiempo no se va a detener a esperarnos, que nada en ese mundo es casual, por que las casualidades no existen, solo lo inevitable. Así sabemos que todo es siempre efímero, siempre circular, siempre eterno. o no.
muy lindo meli muy lindo sos re buena escritora un besote saludos checho
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