A Agustín Arevalo.
Saltar de un precipicio
sin pensar,
sin cuestionarse uno mismo
la razón
saltar con euforia
hacia la nada misma
¿serás ese impulso
que nace en mi piel
con el desvelo?
o serás ese poema
dormido en mi cajón?
He saltado hacia la nada
infinidades de veces,
en días de sol
caigo sobre piedras dentadas
de oscuridad
y mi cuerpo es en esos días
una triste y miedosa
piedra del muro cercado
En días grises
salto con más ímpetu
por que suelo caer
sobre plumas perfumadas
de inocencia y salvación
He de volver a saltar
hacia lo que no conozco
a lo que nadie puede saber
para que vengas,
para que me sientas
y saltes conmigo
del precipicio que nos distancia
caeremos juntos
en la misma rasgadura
universal
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