martes, 10 de abril de 2012

Oigo la gente pasar
todos apurados y
llenos de exigencia,
me perturba el peso
de cada paso que doy...
una inmensidad de murmullos
se me enrredaron en el pelo
ahora tengo que cargar con ellos
el resto del viaje

La ciudad no se va a enterar
que ya no estoy
es como una madre
que te abre las alas

le prometí que a mi regreso
traería, como recuerdo
de mi largo viaje
una sonrisa...
y tal vez..
si no quedé debiendo nada
en algún lugar...
luz para mis ojos.


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