Cuantas veces
he cuestionado tu existencia,
cuantas veces
te he maldecido
y cuantas más te he gozado
Cuantas veces me hundiste
en la desventura, en el olvido
en la desesperanza
cuantas noches de silencio
he dejado marchar
entre caricias
y cuantas promesas
se han perdido en un suspiro
El amanecer me punza
y el espejo se ve tan cruel
con mi imagen encerrada
en ese recuadro hostil
me muestran en el envase
que soy
El amanecer vacío
los pasillos desiertos
las sensaciones roídas
la indispensable impresión
de que todo va a cambiar
La sonrisa no puede abandonarme
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