Allí estás como cada noche antes de dormir, en mi cabeza, luciendo esa autenticidad y esa inocencia que difiere tanto de la mía.
Me es imposible conciliar el sueño, por que se remueven en mí esas indescifrables sensaciones que has alimentado y como si fuera poco tu sonrisa además de calarme los huesos me desvela, has avivado con eso este convulsivo insomnio que viaja cada noche por mi sangre...
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