A Martín Rivas.
El agua que viene con el río
cargada voces lejanas
se abre camino entre la tierra
para darme el amanecer
El amanecer llega hasta mí
para que pueda beberlo
y sentir que su frescura
me recorre y me despierta
El río me abre los ojos,
por tanto tiempo sellados
en la noche,
Y es un despertar
de pájaros libres,
yo me adentro en ese cielo
que puedo beber y sentir
y una vez limpia
de tardes, noches y agonías
vuelvo a tu boca,
a tu brazos de río calmo,
la única tierra donde el sol
no muere nunca.

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