La circularidad
del universo continúa,
mientras mi espera
yace inconmensurable
en el mismo laberinto
En esa estancia
desgarro mí voz
en un aullido
apenas audible
y sin trascendencia
Un rumor de pasos
estalla en los pasillos
y las hebras de aquel sonido
acompasado me deleitan
esa es la música
que rompe con este
entramado de soledades
de noches continuas
Hubo para mí
un Teseo venido
de Arcadia
Para que el que fui
Hilo y herida
Ariadna y Minotauro
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