En esta puesta
en libertad involuntaria
Nos desprendemos
El amor nos
orilla a la intemperie
Para
curarnos, para sucedernos hoy
Y mañana ya
no ser
Soy toda
claridad para alumbrarte
pero el
sonido
de las
promesas rompiéndose
nos aturde
Tu voz es un
invierno permanente
Que despierta
Y morimos en la letanía
De esa
resonancia
Nos
soltamos, nos dejamos ir
Solos,
deshabitados
El tiempo
nos estrecha entre sus brazos
Anida en la
espalda que se curva
Como una
sonrisa
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