"Muero extrañamente... no me mata la vida, no me mata la muerte, no me mata el amor, muero de un pensamiento mudo...como una herida" Delmira Agustini
viernes, 28 de septiembre de 2012
Hoja en blanco
Frente a mí esta el desierto
lo veo eterno e insaciable
y yo tan diminuta
ante tanta inmensidad
Vuelvo a los viejos paisajes,
hurgo con desdén en las cenizas
de mis difuntos poemas
exhumo de los cajones
recuerdos distantes
no logro hallar
lo que está llamándome
el miedo persiste
no tengo nada que verter
en ese espacio blancuzco
que rebosa de vacío,
no puedo saciar su hambre
Cuan largos son los días
de esta estación
cuan solas y dolientes
estarán las palabras
que no alcancé.
El desierto
se poblará de todas formas
...
lunes, 24 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
sábado, 15 de septiembre de 2012
Él la observa, la mira con curiosidad y tal vez ansias, ella sonríe como si no existieran preocupaciones y él la ve. Trata de esconderse en la suposición de una sonrisa tímida cuando ella se planta frente a él y lo mira a los ojos, es imposible mantenerle la mirada, sus ojos son demasiado profundos.
Se abstiene de tocarla, de probar su piel de soñarla.
Ella habla, él solo escucha su voz y examina cada detalle de su comportamiento, descubrió que cuando se le acaban las palabras o los nervios la invaden toca el lado derecho de su frente y que cuando se avergüenza se toca el brazo izquierdo y sonríe escondiéndose en si misma. Siempre ha sido muy observador y detallista.
El la despide con esa camuflada indiferencia, ella se va. Él la observa hasta perderse de vista, es discreto se asegura de que nadie se percate de ese débil asombro y curiosidad que le despierta esa mujer. Mañana volverá a buscar otra excusa patética para rondar por esos lugares que ella frecuenta y tendrán un encuentro casual, tomara nota mental y se irá a casa como si nada.
Se abstiene de tocarla, de probar su piel de soñarla.
Ella habla, él solo escucha su voz y examina cada detalle de su comportamiento, descubrió que cuando se le acaban las palabras o los nervios la invaden toca el lado derecho de su frente y que cuando se avergüenza se toca el brazo izquierdo y sonríe escondiéndose en si misma. Siempre ha sido muy observador y detallista.
El la despide con esa camuflada indiferencia, ella se va. Él la observa hasta perderse de vista, es discreto se asegura de que nadie se percate de ese débil asombro y curiosidad que le despierta esa mujer. Mañana volverá a buscar otra excusa patética para rondar por esos lugares que ella frecuenta y tendrán un encuentro casual, tomara nota mental y se irá a casa como si nada.
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