jueves, 3 de noviembre de 2011

La mujer que soy

Calle turbia
de dolores eternos
no vas a saciar
tu hambre conmigo
Oscuridad sin nombre
has consumado parte de mí
no permitiré que sigas envenenando
mi inocencia

Soledad tan triste
de orfandad
deja de escribirme
lágrimas secretas

la mujer que soy
tiene poesía ahogada
en la sangre
no todas las palabras
pueden salir de su cuerpo
y la muerden

La mujer que soy
espera un tren
soñó un viaje lejano
una tarde de ardor
no conoce ya los días
de tanto que se ha ocultado
en la oscuridad que la robó

Anhelado tren de salvación
la mujer que me esconde
te espera
Anhelado tren de salvación
¿Cuando vendrás por mí?

Memoria

A la memoria de Adriana Ferrari, para sus hijos.


Ella les dio una caricia
y una sonrisa inocente
se abrazó a ese amor
eterno y puro
para dormir
En las nubes

Ahora el cielo
acoge su dulzura
ahora la noche
es el beso
que desde allá les envía
para arrancarles el insomnio

Han de sonreír para ella
que les habla en el viento
Han de vivir por su nombre
y atesorar su hermoso
recuerdo en la eternidad.

Tren

Vuela
el tren de noche
en un suspiro
se esconden lo días
en la espera
se refugian en los versos
que canta
una sombra en el andén

Se alzan
vagabundas las palabras
se desprenden
del cuerpo nocturno
que diluvia

anuncia el cielo
la huida sigilosa,
el tren vuela
devorando ansiedades
el paisaje lo despide
y calma
a los ausentes

Ellas.

Poesía ganadora del Item LETRAS de Gualeguaychu joven 2011, ha sido para mí un verdadero orgullo.


Avanzan,
Por la avenida
Que lleva al infinito,
Cargan su esperanza
En blancos pañuelos
Que bailan en la memoria
De tristeza.

Ellas luchan

Oímos los nombres
Que gritan
Pidiendo identidad
Aúllan, los rostros
Que viven en la ausencia

Persiste la búsqueda
de voces robadas
Claman las almas
Profanadas de injusticia
Un nombre

Silencio tortuoso
De amaneceres sin sol
Te escondes en el recuerdo,
En las lágrimas de una época
Que dejó su cicatriz.

Ellas avanzan
Por la avenida
Que lleva al infinito
Corren desesperadas
Al encuentro.

Tras el cristal

Estoy frente al espejo
y no encuentro mi otro yo
esa parte de mi que siempre está callada
No veo mis ojos
mis manos no sienten su presencia
y no puedo traspasar
para encontrarla
No hay voces
ni silencio
Se han desteñido hasta las imágenes
De su mundo
el portal se ha roto
- pienso-
por que la que siempre me ha mirado
no está tras el muro
se ha fugado
su ausencia parte mi soledad
en versos oscuros.

La huida

Viaja entre el tumulto del ensueño
Su petición de huir
Y borrar sus rastros
Quiere irse
Desaparecer en las palabras
En el viento.

Pero ¿a donde huirás?
Si hay frío en esta niebla
En esta tierra
donde los sueños mueren
De insomnio

No huyas
Querida esperanza,
No huyas
No me abandones en este mundo,

Tan lleno de silencio y lunas negras
Quédate, no te escapes
Acompáñame,

Unamos fuerzas para romper
el infierno de este mundo
En pedazos de pureza y sonrisas.

Noche en vela

No van a cambiar al mundo
mis palabras
mucho menos detendrán al viento
que se alsa furioso
contra mí

Pero voy escribir
por que moriré
en mi juventud
y no habrá
en ese mañana
ningún elixir
para envenenar al monstruo
que me devora

Le escribiré a los atardeceres
que no veré
y a los hombres
que ya no me conocerán.
vagaré sin mi cuerpo
en las palabras
que nunca me dijeron

y se muy bien que así será
mi muerte joven
así se ha visto
en el espejo visionario
de la habitación
así me han dicho
que será

Entonces yo elegiré vivir
y ya no preguntaré más
por la muerte
la dejare ser
en mi lejana vejez
en mis ya inhóspitos
momentos.