Se escucho una risa estruendosa por todo el bar, era una madrugada casi primaveral , los presentes la oyeron pero no dieron la menor importancia ya que dado el horario y el lugar era algo completamente normal. Los dueños al ver de quien se trataba se miraron y sonrieron.
Allá en un rincón estaban ellos con la mesa llena de botellas y vasos, hablaban muy de cerca y se miraban a los ojos. El ahogaba la risa con las manos, ella bebía.
Ella lo observó detenidamente unos instantes, él le hablaba pero por alguna razón le había llamado la atención su rostro, su piel, su boca, se abstuvo de tocarlo y trato vagamente de recuperar el hilo de la conversación, se le hacía difícil. Él descubrió en ella un particular comportamiento ante el nerviosismo y rieron juntos, la noche pasó entre risas y miradas intensas en alguna que otra tentación y algún que otro trago. Él demostró ser un gran observador, por lo que ella trataba de dominar sus impulsos para no delatarse y fumó más de un cigarrillo para anestesiar las tensiones. Jamás borro la sonrisa de su rostro.
El sol saldría en cualquier momento así que salieron, caminaron largo rato y llegaron a determinado punto nadie se atrevió a nada, solo se miraron fugazmente en unos milésimos instantes de silencio, él rió por el incontenible gesto de su acompañante ante la situación. Se despidieron lentamente.
Abandonaron la esquina con rumbos diferentes, ya se encontrarían de nuevo.
"Muero extrañamente... no me mata la vida, no me mata la muerte, no me mata el amor, muero de un pensamiento mudo...como una herida" Delmira Agustini
lunes, 10 de septiembre de 2012
domingo, 9 de septiembre de 2012
He vuelto a velar en las noches, a canalizar mis nervios con un cigarrillo, a comer mis uñas, a llorar en silencio, a convivir con un vacío que persiste.
Me tienta pensar en que hubiera pasado sí..., pero siempre he dicho que el "hubiera" no existe y a esta altura de mi vida no voy a contradecirme.
Me siento devorada por ese vacío, consumida por el desinterés de encontrar algo que me sacie, ahí es cuando tu silueta vaga por mi mente y tu nombre se escabulle en un suspiro. No tiene sentido, me lo he repetido una y otra vez, pero encuentro en tu inalcanzable figura un alivio transitorio de la realidad que me vive. Nunca serás mío, no hace falta recordarlo, pero vela en mí la certeza de que mientras existas, podré sentirme.
Duele sí, amar no siempre implica la eterna felicidad y tendré que conformarme con palpar las sensaciones que me has despertado. Si bien admito que daría lo que fuera por que hoy estés acá y que a veces me llena de pesar el hecho que no estés, estoy dentro de todo conforme.
Me haces reír tanto como me haces llorar y enojar.
Voy a recostarme, la noche ya a pasado asi que supongo que podré dormir tranquila, voy a dejar una sonrisa entre los versos de una poema consumado de olvido.
Ahí me busco a veces cuando llueve.
viernes, 7 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
Escribirte.
Te escribo por que estoy sola
y sola tu voz me acompaña
en este silencio
que sangra en mi locura
Te escribo por que tu piel
es esa profundidad
inalcanzable, infinita
que no fue hecha para mí
Te escribo por que la irrealidad
en la que ahora vives
me sorbe
me castiga de pesar
me corta
Escribirte es recordarte
como si estuvieras
aunque no estés
es vagar entre la ausencia
y suspirar
Es besarte en la belleza de nuestro ayer
es olvidar que no estarás de nuevo.
Dejaré que la lluvia me envuelva
que los paisajes se derritan
tranquilos en tu memoria
me dejare ser en ese viento
que aguarda mis palabras
seré la rosa
que acaricia tu nombre en la tierra
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