martes, 20 de octubre de 2015

La lluvia canta


La lluvia
pone en mis manos
las palabras líquidas
de su canción

dibuja versos
hilados por el agua
para que yo me tienda
a cantar sobre su nombre

Hago de esa música
un sueño limpio
que me acuna

De su voz el ovillo
que danzando se desata
para hacer poesía






lunes, 21 de septiembre de 2015

Laberinto

La circularidad
del universo continúa,
mientras mi espera
yace inconmensurable
en el mismo laberinto

En esa estancia
desgarro mí voz
en un aullido
apenas audible
y sin trascendencia

Un rumor de pasos
estalla en los pasillos
y las hebras de aquel sonido
acompasado me deleitan
esa es la música
que rompe con este
entramado de soledades
de noches continuas

Hubo para mí
un Teseo venido
de Arcadia
Para que el que fui
Hilo y herida
Ariadna y Minotauro

















viernes, 17 de julio de 2015

Espesura

Dormida,
cubierto el cuerpo con las sábanas,
sueña con el amor y la  fría madrugada.
La lluvia ha hecho de ella
una brisa de invierno,
el pasado es una voz espesa
que se derrama por su piel
y gotea incansablemente lágrimas de sangre.

La oscuridad se teje
en el silencio de los ojos

martes, 16 de junio de 2015

Urgencia

La soledad se arrastra
en las patitas de un perro callejero
que busca abrigo
y el invierno duerme
en las manos agrietadas
de un errante que camina
harapiento de olvido
al encuentro de su nombre

La tarde hace de mí
un suspiro anónimo
un pájaro herido de viento
que busca dormir

tu abrazo puede saciar
la urgencia del rocío
por abrirme el pecho
para que anide el invierno







miércoles, 10 de junio de 2015

La resonancia de la herida

Ceñida a mí
la madrugada inquieta
el desvelo
el grito que quiere romper
con el pasado

Los ojos que buscan
deshacer la oscuridad
el eco del silencio
la resonancia de la herida

sábado, 18 de abril de 2015

Naufragio

                                                        A Martín Rivas

Fuiste río
Limpiándome el pasado
Bálsamo de agua pura
Para las heridas

Fuiste viento
Susurro de hojas secas
Cayendo por mi piel
El cauce de tu cuerpo
Me guiaba siempre hacia tu boca
Rebosante de silencios líquidos
Que me apañaban

Hoy ni río, ni viento
Naufragio
Noche enmarañada
en la garganta

Decir adios

Mi nombre se deshace
En su boca
Silencio espeso
Bajando por la garganta
La palabra cae marchita
De mis labios
Apenas mordida
Por la traición
Pero agonizante
Al borde de la tarde

Fue como algo
Que moría
Que mutaba y se hacía viento
fue como destejer
la trama de un poema
y quemar las hebras
así fue mi adiós
una brisa de amor y sueños
que se pierde.