Para él, que ayer fué y hoy no es.
Se despertará esa mañana
con el sabor de su aliento
en la piel,
Respirara el perfume
que agoniza entre las sabanas
Y pensará en ella
Extrañaran sus manos
la posesión
sus labios recitarán
su nombre
en el sol que lo consuela
Se despertará
anhelando una nueva caricia
deseando en el silencio
que vuelva
a sus brazos
Mañana
se envolverá en el perfume
en los cabellos
y en la voz
de esa mujer
No querrá despertar entonces,
no querrá dejar que ella se vaya
y ella con el nacer del sol
tampoco querrá irse.
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