Escribirte es lo mismo que llorar,
es lo mismo que gritar,
es lo mismo que morir mil veces,
pero aun así te escribo
y cada palabra en la que pienso
cada frase que hilo con mi llanto
muere con mi voz
anida el dolor en las hojas
de esas cartas
Que jamás te entregaré
Yo elegí la libertad,
y para ser libre
hay que estar solo...
ese es precio
Tanta libertad
termino por aplastarme
por llevarme por un camino
de placeres transitorios
y entregarme a lo fugaz
Nada de eso valió la pena
y es lo que me seguirá esperando...
"Muero extrañamente... no me mata la vida, no me mata la muerte, no me mata el amor, muero de un pensamiento mudo...como una herida" Delmira Agustini
martes, 19 de agosto de 2014
Fantasmas.
Querido Fantasma
Hoy ya son tres meses de silencio
no has emitido ni un susurro
no has hecho movimiento
alguno para despertarme
y casi que te olvidaba...
ahí encerrado en mis cajones
en las palabras dormidas,
en mis cuadernos
polvorientos de abandono
Casi que te olvidaba...
hasta que vi la noche
la noche que grita mi nostalgia
casi borro tu nombre
pero ella me lo trajo de vuelta
En un rumor de hojas y ramas
que silvaban
y ese silvido...
ese rumor...
que era tu nombre
moría en mi garganta
se adentraba en las profundidades
más inalcanzables de mi pecho
y se hundía
y me ahogaba
y yo también moría con tu nombre
y la noche me vestía de ausencias
Hoy ya son tres meses de silencio
no has emitido ni un susurro
no has hecho movimiento
alguno para despertarme
y casi que te olvidaba...
ahí encerrado en mis cajones
en las palabras dormidas,
en mis cuadernos
polvorientos de abandono
Casi que te olvidaba...
hasta que vi la noche
la noche que grita mi nostalgia
casi borro tu nombre
pero ella me lo trajo de vuelta
En un rumor de hojas y ramas
que silvaban
y ese silvido...
ese rumor...
que era tu nombre
moría en mi garganta
se adentraba en las profundidades
más inalcanzables de mi pecho
y se hundía
y me ahogaba
y yo también moría con tu nombre
y la noche me vestía de ausencias
Domingo
Cada día después de encontrarnos, me despierto con un gusto amargo en la boca, me despierto sintiendo el peso de la soledad y el alivio de haberla calmado al menos un poco. Si tan solo estubieras aquí todos los días, si tan solo tus caricias no fueran para mí millones de pájaros que me cortan la voz, si tan solo tus besos no fueran pequeños puñales que se entierran en mi alma.
Tengo que huir todos los días, de esta miseria, este andar atrofiado por la noche, de este silencio que me clava los dientes y me traga poco a poco. Tengo que huir por que mi voz se esta muriendo y no puedo gritar tu nombre, huir también de vos rumor de rio, ramajes secos que rasgan mi piel con cada abrazo.
Pero estás en todas partes, no hay a donde huir y tu jaula se alza sobre mí condenándome al encierro, mi cuerpo enmudecido ve las flores marchitas que se deshojan en la lentitud de mi martirio. Cuando logro abrir los ojos ya estoy en el infierno y las llamas vuelven a quemarme, la voz se vuelve a cortar y el alma vuelve a morir. Así en un ir constante, siempre seducida por el abismo y siempre devorada por el. Siempre rota y quemada, siempre llena de sombras y silencios, de noches, de infiernos.
martes, 1 de abril de 2014
Rumores de noche
En esta poesía
de noche perpetua
hay un rumor a flores marchitas
que se deshojan
en la espera
Un rumor
de pájaros enjaulados
que buscan la muerte
En esta poesía
hay un verso que vaga
en el desvelo que rompe
las horas y retarda el amanecer
La noche de Alejandra
" La noche tiene la forma
de un grito de lobo"
Alejandra Pizarnik
La noche
más que un grito de lobo
Alejandra, me parece
una mordida
Una mordida de tiempo
de soledad y de silencio
Una mordida
que nos hace sangrar
de locura
Aullar
en la desesperación nocturna
como lobos solitarios
a la luna
Escucharte
A mi fanstama A.A
Escuchar tu voz
es traer de vuelta
los fantasmas
es abrirme a que tus sombras
me habieten, me desgajen y
me rompan todas las palabras
Escucharte es recaer
en el desvelo
es divagar en tu voz
de perversa resonancia
es llenarne de cenizas y preguntas
es dejarme llover en la poesíaAlba
Dormir...
en el amanecer
que se refugia
en tu espalda
Dormir
en el desorden oscuro
de tu pelo
en el suspiro anonadado
de mi piel apricionada
por las caricias del sol
en mi cintura
El sol que te amanece,
me acaricia
y la noche que se perpetúa
en tu voz
adormece las dolencias
Tu cuerpo, el mío
y la sonrisa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)